
En Bilbao, únicamente el Ayuntamiento ha puesto de su parte en la lucha contra el cambio climático, apagando las luces en cuatro lugares emblemáticos de la ciudad.
La fachada del teatro Arriaga; la estatua del fundador de la villa, Don Diego López de Haro, en la plaza Circular; la plaza del Sagrado Corazón, uno de los principales accesos a la capital vizcaína; y la renovada plaza Indautxu permanecieron a oscuras. En esta última es donde más se ha notado ya que es uno de los lugares más iluminados de Bilbao.
La mayoría de las oficinas y viviendas han hecho caso omiso de la iniciativa. En la Gran Vía, principal zona comercial de Bilbao, únicamente la oscuridad de la plaza Circular recordaba la convocatoria frente a la luminosidad de los comercios.
A ver si la próxima vez nos concienciamos un poco más ;-)
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